Migraña
El tratamiento actual de la migraña depende de la frecuencia, intensidad y duración de los síntomas. La estrategia a seguir para el control de esta enfermedad es la siguiente:
1.- Confirmar el diagnóstico
2.- Identificar, atenuar o eliminar los gatillos o disparadores de migraña
3.- Medicamentos preventivos
4.- Medicación multimodal por vía oral, nasal o sublingual
5.- Medicación multimodal por vía endovenosa
6.- Anestésicos locales en conexiones nerviosas
7. –Bótox (toxina botulínica)
8.- Resección quirúrgica de los nervios involucrados.
La migraña no es un simple dolor de cabeza; es una enfermedad neurológica donde se encuentra involucrado el sistema nervioso central y periférico. La evidencia hasta hoy la considera enfermedad genética donde los síntomas varían desde leves a moderados o graves e incapacitantes.
El término migraña evolucionó desde su raíz original griega hemikranios a la forma Latina hemicranium que derivó por el latín vulgar a hemigranea; adoptando finalmente el vocablo francés migraña desde el siglo XVIII, prevaleciendo hasta la fecha. El mecanismo descrito para la producción de esta enfermedad se puede ver en: http://www.youtube.com/watch?v=yZr9Joe85wg
Se manifiesta por dolor de cabeza de moderado a intenso el cual aumenta con la actividad física; siendo más frecuente unilateral , localizado en el área del ojo o la sien, pulsátil y con síntomas asociados (náusea, vómito, fonofobia y fotofobia).
Conviene recordar que existe migraña donde el dolor de cabeza no es el síntoma principal o no existe. Esta enfermedad puede presentarse solamente como dolor abdominal (principalmente en niños); alteraciones visuales o vértigo como única manifestación.
Es un trastorno familiar y probablemente genético provocado por híper reactividad del área del trigémino, el cual está conectado a estructuras intracraneales sensibles al dolor mediante neuronas trigémino vasculares principalmente de la división oftálmica.
El tratamiento actual de la migraña plenamente diagnosticada sigue una pauta lógica, fundamentándose en una comprensión clara del proceso fisiopatológico para planear un esquema terapéutico ordenado y ascendente. La referencia se puede encontrar en Refractory Migraine de Elliot Schulman editado por la universidad de Oxford 2010.
Inicialmente se detectan los gatillos o disparadores de migraña, procediendo a eliminarlos o inactivarlos ; si con lo anterior no es suficiente se pasa a una segunda fase con tratamiento multimodal a base de medicamentos administrados por vía nasal, oral o sublingual (la vía venosa se reserva para pacientes hospitalizados). Si a pesar de lo anterior el problema persiste, se pasa a una tercera fase de blindaje, al bloquear con anestésicos locales puntos superficiales donde transitan las neuronas trigémino vasculares, impidiendo que los estímulos nocivos entren al cerebro. En ocasiones es necesario usar bótox en músculos gatillo o realizar descompresión quirúrgica de los nervios involucrados, situación que ocurre en menos de 2% de los casos.
Estas conexiones entre el nervio trigémino y los vasos sanguíneos cerebrales fueron demostradas por Moskowitz mediante experimentos con PET (Positron Emission Tomography) realizados en el Massachusetts General Hospital de la universidad de Harvard, originando la base para el tratamiento actual de la migraña refractaria (anteriormente llamada intratable); al bloquear las neuronas trigémino vasculares usando anestésicos locales; procedimiento seguro y sencillo de realizar en manos de un anestesiólogo, logrando resultados excelentes en el tratamiento y prevención de la migraña en la mayor parte de los casos.
Las indicaciones para realizar un bloqueo trigémino vascular son:
1. Dolor refractario a tratamiento convencional.
2. Dolor con duración mayor a 4 horas a pesar del tratamiento convencional.
3. Dolor que se presenta más de una vez por semana.
4. Dolor que se presenta más de 3 veces por mes.
5. Dolor intenso e incapacitante.
Es fundamental disminuir el consumo de medicamentos tales como analgésicos, neuromoduladores, triptanos, anticonvulsivos, etcétera, que por sí solos pueden disparar la migraña o provocar daños en órganos y sistemas. Además deben tratarse los síntomas asociados tales como: Sinusitis, rinitis, otitis, reflujo gastroesofágico, náusea, vómito, ansiedad, depresión, etcétera.
Tratamientos preventivos como magnesio, zinc, vitaminas B1 y B6 son preferibles a medicamentos administrados por largos periodos de tiempo como topiramato, valproato de sodio o bloqueadores de calcio.
El control inadecuado de la migraña, aparte de provocar incapacidad para realizar actividades habituales y afectar sensiblemente la calidad de vida, produce con el tiempo cambios anatómicos en la corteza cerebral que puede relacionarse a la falta de concentración y alteraciones en la memoria que suceden frecuentemente en pacientes con migraña crónica o refractaria.
Dr. Javier Adame Williams
Centro Médico Hidalgo
Hidalgo pte. 2425-306 Col. Obispado
Monterrey N.L. tel. 81 1159 0140